Con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, este león abre la boca de par en par: se ven los colmillos, la lengua y unos puntos en el hocico. El león durmiendo es justo lo contrario: calma total. El rugido de un león puede oírse a varios kilómetros. La boca y los dientes piden lápiz fino; la melena, el árbol de la derecha y la hierba, cera.
Qué se trabaja con este dibujo
- Pintar piezas pequeñas
- Vocabulario: colmillo y lengua
- Expresar emociones
Idea para casa o clase
Antes de colorear, rujan los dos lo más fuerte posible y luego lo más bajito: el niño decide cómo de fuerte ruge el león del dibujo y elige colores a juego.