Cinco flores grandes tapan la parte baja del conejo, que mira de frente con las patas delanteras recogidas. Detrás hay una franja de agua con ondas y, a un lado, una colina. Los pétalos y las hojas son piezas medianas, cómodas para lápices de colores. Conviene pintar primero las flores, cada una de un color, y luego las hojas. El agua y el cuerpo del conejo, que son las zonas más amplias, quedan para el final.
Qué se trabaja con este dibujo
- Contar hasta cinco
- Distinguir delante y detrás
Idea para casa o clase
Pide que cada flor lleve un color distinto y que, al terminar, diga en voz alta los cinco nombres de colores señalando cada flor.